Agradecido

¡Y Agradecido exclamó: A Comer Bocachico Se Dijo!

Las tardes de sábado tienen algo especial. No son como las tardes de los otros días de la semana donde las labores y la rutina te ocupan. Ni son como las de domingo, que encierran su bruma particular, mitad flotando, mitad huyendo o quizá contemplando el temido síndrome de domingo por la tarde. Todavía es sábado, son las 9:57 p.m. y no puedo ir a dormir sin antes comentarte agradecido porque la tarde de hoy fue particularmente especial